Rams: el valle de los carneros

Título original: Hrútar (Rams)
Año: 2015
Duración: 93 min.
País: Islandia.
Director: Grímur Hákonarson
Guión: Grímur Hákonarson
Reparto: Sigurður Sigurjónsson, Theodór Júlíusson, Charlotte Bøving, Jon Benonysson
Género: Drama.
Sinopsis: En un recóndito valle islandés dos hermanos pastores que llevan años sin hablarse tendrán que enfrentarse a la amenaza del Scrapie.

 

OPINIÓN:

El cine islandés parece estar en pleno auge. Ya experimentó un empuje importante en la década de los 80, en la que surgieron cineastas con cierto renombre en este país, coincidiendo además, diez años después con lo que se podría considerar un despertar cultural y la exportación de esta cultura al resto del mundo. Fruto de ese despertar aparecieron la cantante y actriz Björk o el grupo de post-rock Sigúr Rós, sin embargo, es ahora cuando este cine empieza a tenerse en cuenta. Más allá del cine comercial hollywoodiense de Baltasar Kormákur en Everest (2015), aparecen autores como Rúner Rúnarsson, director de Sparrows, que se alzó con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián en 2015 o Grímur Hákonarson, que con Rams: el valle de los carneros, ganó en la sección Un certain regard del Festival de Cannes (el festival de cine más importante del mundo), fue nominada a mejor película en los premios del cine europeo y se llevó la Espiga de Oro a la mejor película en el Festival de Valladolid, todo en el mismo año.

Esta es precisamente la película de la que quería hablar. Una película que parece simple por tratar un tema cotidiano, pero que nos embelesa con esos prados infinitos, con ese ambiente frío en el que casi no se habla, con esa aspereza bonachona. Y es que si algo consigue esta película es plasmar la vida del ganadero, del pastor, un mundo silencioso vestido de hermosos paisajes. Esta historia se centra en dos hermanos pastores que llevan años sin hablarse y hurga en esa relación extraña de dos personas reservadas que han dedicado su vida a las ovejas. Alejada de sentimentalismos, la historia conmueve sin llegar a ser desgarradora.

Y más allá de eso, o mejor dicho, mezclado con todo esto, existe otro gran protagonista: las ovejas. Como otro personaje más de la película estos animales son la introducción y el nudo de esta historia, aunque no el desenlace. Como personaje secundario aparece la veterinaria de la zona: es la que realiza la valoración de la conformación de los carneros en una pequeña competición entre vecinos ganaderos y es la que pone en práctica el programa de control de scrapie o Encefalopatía Espongiforme de los pequeños rumiantes, que actúa como telón de fondo, como problema de la historia y como solución para la áspera relación de estos dos hermanos. Más información sobre scrapie.

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Es de reseñar la bastante fiel representación de la veterinaria y su labor aunque sea como mera secundaria. Existen pocas películas que reflejen tan bien como esta cómo deben actuar los veterinarios ante una situación como la que se plantea en la película, tanto aquí en España como allí en Islandia. La veterinaria recibe una sospecha y consecuentemente procede a investigar la posibilidad de enfermedad y estudia los signos de las ovejas, tal y como se observa en la imagen. Algunos de los síntomas del scrapie son: cambios en el comportamiento, ataxia, picor, hiperestesia, pérdida de peso y otros signos como rechinar de dientes.

Sin título

El protagonista de la película es el que sospecha, al observar un comportamiento extraño en el carnero de su hermano, pero en realidad existen muchas enfermedades que producen alteración del comportamiento. La veterinaria procede a realizar una necropsia que confirma las sospechas, por lo que determina proceder al sacrificio de todas las ovejas del valle. Una de las características que tienen las encefalopatías espongiformes transmisibles (EETs) es que tienen un periodo de incubación de muchos años, no existiendo ninguna manifestación identificable durante todo ese tiempo y, además, no existe ningún método de diagnóstico in vivo, por lo que no hay forma de saber si un animal está infectado o no, y ante la posibilidad de que todas estén afectadas la veterinaria establece el sacrificio de todos los animales.

Al parecer las ovejas de este valle proceden o tuvieron contacto con una oveja que llegó desde Inglaterra (uno de los primeros países donde se reportó la enfermedad hace más de 250 años). Dato curioso: actualmente es ilegal importar ovejas a Islandia.

En nuestro país, en el caso del ovino afectado por scrapie, se puede proceder al sacrificio y destrucción del rebaño completo o bien al sacrificio selectivo de los animales sensibles a través del genotipado, ya que la genética tiene un papel importante en la susceptibilidad del animal a la enfermedad. Recordemos que las EETs se pueden transmitir tanto por la propia descendencia como a través del contacto con la placenta y los fluidos placentarios, pero no existen pruebas de que el ser humano se contagie al consumir carne o leche del ovino afectado. Posteriormente se observa cómo los veterinarios proceden a la destrucción del alimento de los animales y a una limpieza y desinfección de los establos. Finalmente, al igual que se hace en España se procede a indemnizar a los ganaderos.

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Como sucede en nuestra profesión de forma habitual, los veterinarios se encuentran con la oposición de algunos ganaderos dada la difícil situación en la que nos pone una enfermedad tan problemática como lo es el scrapie. Esto también sucede con otras enfermedades como la tuberculosis. Sin duda, no es fácil decirle a un ganadero que se debe sacrificar a uno de sus animales por tener una enfermedad, mucho más complicado es decirle que tienen que sacrificarse todos, sin embargo, así es como debe ser, y hay que hacer hincapié en esto porque la película nos incita a ponernos en la piel de los ganaderos, a entender su sufrimiento y entender lo que hace uno de ellos, la película nos proporciona una visión cercana de la relación que tienen los ganaderos con sus animales, algo que los veterinarios debemos conocer; pero la película se encuentra al filo de la subjetividad y nos tienta a tomar a los veterinarios como el enemigo “los de la capital no saben nada” llega a decir uno de los ganaderos. Sin embargo, es esencial entender que esto no se trata de una guerra entre los ganaderos y los veterinarios, sino de una guerra contra las enfermedades y, en ella, los veterinarios y ganaderos debemos ser aliados y colaborar juntos. Todos debemos cumplir con lo que establece la legislación sanitaria o lo que establezca en su caso el veterinario, si queremos vencer esta lacra.

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Esta es una película que ayudará a entender la profesión del veterinario a aquellos que la desconocen, y de seguro, hará a muchos veterinarios sentirse identificados. La presencia veterinaria en el cine es tan escasa, que a un veterinario le llamará mucho la atención esta película por lo bien representado que está nuestra profesión aunque, y este tema es tan desconocido que los críticos cometen terribles errores cuando escriben en sus reviews que el scrapie es una enfermedad vírica. Sin ir más lejos, Todd McCarthy (probablemente el crítico más eminente del mundo después de que en 2013 nos dejara Roger Ebert) escribía en su crítica de Rams “scrapie disease, a dreaded virus that attacks the brain and spinal cord”. Lo mismo sucedía aquí en España con la famosa revista Fotogramas, que hablaba de un “virus incurable y altamente contagioso”. Esto sucede cuando los periodistas no se informan correctamente. Como bien sabemos todos los veterinarios, el scrapie, tembladera o más correctamente, Encefalopatía Espongiforme de los Pequeños Rumiantes no está causada por un virus, sino por un prión, una partícula infecciosa formada únicamente por aminoácidos que es capaz de alterar otras proteínas cuando entra en un organismo y que, y esto es esencialmente lo que la diferencia de los virus, no contiene material genético (ácidos nucleicos) en su estructura. Además de esto, aparecen otros detalles en la película que nos harán evocar nuestro conocimiento como veterinarios como, por ejemplo, el reflejo de Flehmen que realiza el carnero en la película y que es común a muchos mamíferos (para los que no lo recuerden consiste en la retracción de los labios superiores que facilita la llegada de feromonas al órgano vomeronasal).

Espero que disfruten de esta película, una pequeña aleación de cine y veterinaria.

Aquí el tráiler:

2 comentarios sobre “Rams: el valle de los carneros

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