La abrumadora indiferencia de la naturaleza

Título original: Grizzly Man
Año: 2005
Duración: 104 min.
País: Estados Unidos
Director: Werner Herzog
GuiónWerner Herzog
MúsicaRichard Thompson
FotografíaPeter Zeitlinger
ProductoraLions Gate Films / Discovery Docs
Género: Documental.
Sinopsis: Timothy Treadwell pasó catorce veranos conviviendo con los osos grizzly. Él mismo grabó con su cámara de vídeo sus estancias en Alaska y su obsesiva relación con estos animales. Werner Herzog usó parte de este material para elaborar este documental, que nos muestra la cuestionable pasión de este personaje.

OPINIÓN:

 

Timothy Treadwell fue, cuando menos, una de las persona más peculiares de la pasada década. Es considerado por muchos un ecologista, a pesar de que muchos desaprueban el trabajo que realizó en vida y a pesar de que violó muchas de las normas gubernamentales, pensadas precisamente para conservar los parques nacionales y proteger la vida de las personas en entornos naturales. Saltándose esa barrera, cruzó algo más que una simple línea legal. En su ambición por “proteger” a los osos y ser su “guerrero silencioso” ignoró las recomendaciones de expertos y se acercó tanto a los osos como para llegar a tocarlos e incluso jugar con ellos, sus allegados consideran que llegó a considerarse uno de ellos.

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Persona caótica. En el documental se narran tanto sus aventuras con los osos como sus desventuras en su vida anterior a encontrarse con estos. Sin embargo, por lo que se observa en los vídeos, aprendió bastante de los osos, llegó a tener una estrategia de asentamiento y de rodaje y adquirió un gran conocimiento sobre esta especie, lo que le impulsó a desarrollar su labor como divulgador en colegios y en los medios de comunicación para concienciar a la población sobre la vulnerabilidad de la naturaleza y sobre la vida estas fantásticas criaturas. Esta labor de inestimable valía, es también cuestionada en algunos sectores, que afirman que la caza furtiva no es una amenaza actual para los osos en dicha zona y que la caza de osos, que de hecho sucede de forma regular, podría exterminar hasta el 6% de la población de osos sin afectar sustancialmente a su población. Abierto queda el debate de si esto es moralmente lícito o no. Por su parte Treadwell no lo aprobaba y fundó Grizzly People , asociación destinada a proteger a los osos y preservar su hábitat.

 

 

Pero por encima de este papel como ecologista, Treadwell fue esencialmente un documentalista, quizá algo amateur, que grabó sus experiencias en el Parque Nacional de Katmai (Alaska), lo que nos ha reportado numerosas imágenes de los osos, algunas en primer plano y sin uso del zoom. Un material audiovisual de más de 100 horas, que se considera de gran valor. Es este material, o parte de él, el que se ha aprovechado para el desarrollo de este documental dirigido por Werner Herzog (Fitzcarraldo, Nosferatu), aparte de las entrevistas a las personas más cercanas de Timothy, que lo consideran casi un héroe y que no articulan ningún asomo de crítica por lo que hizo, “murió haciendo lo que amaba” llegan a decir.

Pero, ¿hasta qué punto tenía razón Treadwell? y ¿Dónde está el límite? Su valentía anulaba el miedo racional que nos provocan a la mayoría los animales salvajes, lo que nos hace ver al personaje de Timothy Treadwell como alguien que actuó de manera inconsciente, que no tomó las medidas adecuadas para evitar el fatal desenlace de su historia. Un caso parecido al de Jon Krakauer que, por cierto, también vivió su aventura mortal en Alaska y también inspiró una película (Into the wild). Por otro lado, su acercamiento a los animales pudo favorecer que estos se acostumbraran a la presencia humana, lo cual podría perjudicarles a la postre, cumpliéndose el principio de indeterminación de Heisenberg, según el cual no es posible estudiar algo sin alterarlo. Sucede con frecuencia en sus grabaciones que su papel como actor de su propia película absorbe al de documentalista, perjudicando en cierto modo sus cándidas intenciones de luchar por los derechos de los osos, rebajando su imagen a la de maníaco sensacionalista.

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Así pues nos encontramos con la historia de un pseudo-ecologista que pretendía escapar de un mundo que no le gustaba, con un papel cuestionable y que concluye con una importante reflexión, pues a pesar del tiempo que Timothy Treadwell invirtió en sus osos, lo único que se infiere a la vista de los acontecimientos, es que existe en la naturaleza una indiferencia abrumadora hacia ciertos valores que solo los humanos entendemos. La mirada del oso al final de la película, una mirada en blanco solo interesada por la comida, nos hace pensar que no existe ese mundo secreto de los osos en el que Treadwell creía, no existe esa mágica conexión en la que Treadwell quiso refugiarse.

Este documental y, por ende, el trabajo de Timothy Treadwell, no trata simplemente de una mirada a la vida salvaje, sino de mirarnos a nosotros mismos, a nuestra naturaleza. Esto es lo que da sentido a la vida y obra de este temerario aventurero.

Aquí podéis ver el documental completo:

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