“Safari” o la falsa tranquilidad de la ignorancia.

Título original: Auf Safari
Año: 2016
Duración: 91 min.
País: Austria
Director: Ulrich Seidl
Guion: Veronika Franz, Ulrich Seidl
Reparto: Gerald Eichinger, Eva Hoffman, Manuel Heichinger, Tina Hoffman,Manfred Ellinger, Inge Ellinger, Marita Neeman, Volker Neeman. Markoff Schmidt,Eric Müller
Productora: Ulrich Seidl Film Produktion GmbH
Género: Documental 
Sinopsis: siguiendo las experiencias de una familia austriaca que se adentra en los páramos africanos con la única intención de practicar su deporte favorito: la caza; el documental se adentra en las mentes de estas personas, tratando de entender por qué matan animales y mostrando todo aquello que forma parte de la experiencia de la caza: las armas más eficaces de usar, las tarifas por animal abatido y las emociones que experimentan.

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OPINIÓN:

La última película del director austriaco Ulrich Seidl nos ha tocado especialmente a todos aquellos que hemos visto cómo en los distintos medios se publicaban fotografías de diversos personajes conocidos (el Rey Juan Carlos I entre ellos) posando junto a un animal recién abatido. Son fotografías que nos llegan desde un mundo poco conocido para la mayoría, el de la caza en África.

Este filme, presentado en el 8º Festival Internacional de Cine de Murcia (IBAFF), fue sin duda uno de los más impactantes de la al mostrar verdaderas imágenes del faenado de la canal y el despiece de varios animales exóticos.

Rodado a modo de documental, la cámara sigue a una familia de cazadores, cómo localizan a los animales en medio de la sabana, cómo se preparan para disparar y cómo cobran la pieza. Estas imágenes se suceden con tal naturalidad, que casi parece cómo la película acepta la propia locura de lo que está mostrando, mezclando esas imágenes con despreocupadas declaraciones de los propios personajes.

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Pero las ocultas intenciones del director, con apenas intervenciones sobre lo que sucede en escena, en planos largos que dan espacio a que se reafirme esa naturalidad, es precisamente mostrarnos ese mundo. Una propuesta interesante que nos acerca a este peculiar hobby de las familias acomodadas y  que nos provoca, aún más, un irremediable terror ante lo que se nos muestra en pantalla.

Por si esto no fuera suficiente para despertar el interés de todos aquellos que trabajamos con animales, se muestran durante la película dos escenas de despieces reales, en concreto, los de una cebra y una jirafa, animales que si ya por su tamaño impresionan bastante, al abrirlos y observar cómo van surgiendo esas interminables vísceras se cree cierta impresión. Sin embargo, estas imágenes tan viscerales son mostradas desde el lugar del mero observador, como si la cámara fuera un testigo de lo que sucede, un observador objetivo que ni opina ni se escandaliza. No hay recreación sensacionalista ni interés morboso por mostrar estas imágenes, solamente una consecuencia lógica de todo lo que se ha mostrado anteriormente.

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La pregunta que subyace en este documental es “¿por qué el ser humano tiene la necesidad de matar a un animal por placer, no para alimentarse?”.

El propio director del filme aseguraba en una entrevista no haber encontrado una respuesta para esta pregunta: “el cazador tiene que justificar sus actos y explicar por qué mata. Uno de ellos es que así controlan las poblaciones de animales, para que no éstas no se descontrolen. Creo que siempre necesitamos justificar nuestros actos para tener la conciencia tranquila. Es un negocio y el argumento de que a través de la caza se controla a la población no se puede aplicar a este caso…Matar forma parte de la naturaleza del ser humano, así que también podríamos preguntarnos por qué hay guerras. Cuando le das poder a una persona y carta blanca para hacer lo que quiera, el ser humano siempre termina matando. Esa es mi conclusión, es así de pesimista”.

Es preciso investigar un poco sobre el tema para descubrir que la mayoría de los países del África meridional permiten la caza deportiva y, que a través de ésta, se generan pingües beneficios para el país. 

Este documental aparece en un momento clave, en el que hemos vivido cómo se suceden noticias sobre maltrato animal y furtivismo:

Si bien no podemos comparar la caza ilegal con la legalizada, sí debemos apreciar que existe una finísima línea separándolas, y que no siempre sirven los dictámenes legales a lo que nos dicta la conciencia moral, estando a veces supeditados a intereses más lucrativos.

Agradecimientos a IBAFF por su programación anual de cine independiente y multicultural que nos ha hecho llegar piezas como esta. Y a Cine a la Carbonara, recomendado blog de cine que nos ha proporcionado ideas y material para escribir esta opinión.

 

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