La importancia de los reality shows

Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a esta entrada en el blog, sin saber muy bien cómo empezarla y sin tener muy claro cómo quería abordar el tema cuando, el otro día, mi primo pequeño vino corriendo a darme un abrazo y decirme que quería ser veterinario.

Mi vínculo emocional con la profesión me hizo imposible no sentirme orgulloso y contento de escuchar esto, la profesión veterinaria sigue siendo una de esas profesiones que los niños adoran, como la de astronauta o futbolista, y la razón es porque los niños, aún no conscientes de todas las dificultades que rodean al mundo laboral, admiran aquellas profesiones que consideran desempeñan un trabajo importante desde el punto de vista más puro y sentimental.

Que mis palabras no sean juicio de malinterpretación, ninguna carrera o empleo es menos importante que otra y todas cumplen una función necesaria en la sociedad actual, pero tengo que hablar desde mis propios sentimientos, con la emoción personal de quien ve que su trabajo es admirado por otros.

En estas que mis tíos me explicaron que su hijo, mi primo, había estado devorando capítulos de una serie de telerrealidad que ha adquirido cierta fama en los últimos años. Se trata de “Veterinario al rescate” (Bondi vet), programa que mejor podríamos clasificar bajo el término anglosajón de “factual television”, ya que se aleja de los reality shows más casposos que se pueden ver en la televisión, generalmente plagados de gente en busca de sus diez minutos de fama, y se centra en la observación objetiva del día a día de sus protagonistas.

“Veterinario al rescate” sigue las hazañas de Chris Brown, un australiano que comenzó en la televisión con el programa “Harry’s practice” en el que era uno de los presentadores junto con Harry Cooper, otro veterinario y estrella de la televisión australiana. Desde entonces ha participado en diversos medios y programas para hacer llegar su conocimiento a los espectadores y lectores interesados en los animales, hasta que en 2008 comenzó “Veterinario al rescate”.

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Es innegable que la figura de Chris Brown es fácil de admirar: un veterinario que viaja por el mundo visitando clínicas de todos los países, entrando en los centros de fauna más exóticos, tratando a todas las especies y exhibiendo un conocimiento enciclopédico de la ciencia veterinaria. En definitiva, proyecta una imagen de ejemplo a seguir, por lo que no es de extrañar que los niños quieran ser veterinarios viendo este programa, pues Chris Brown representa al veterinario que todos querríamos ser. Pero no hay que olvidar que esto es un programa de televisión, y si bien no hay por qué dudar de su veracidad, sí hay que tener en cuenta que estos programas, en muchas ocasiones, trabajan con un guión en el que las situaciones están preparadas.

Dicho esto, creo que es importante que este tipo de programas existan. “Veterinario al rescate” es al fin y al cabo el relevo de “Pelopicopata“, el programa de factura española que muchos veterinarios de mi generación veíamos de niños y que, sin duda, tuvo un gran impacto en nuestras mentes alimentando nuestro amor por el mundo animal.

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Pero en cuanto a programas sobre animales no podemos limitarnos solo a estos dos ejemplos. La oferta de este tipo de programas, en los que los veterinarios son los héroes del show, es mucho más rica y diversa en los países anglosajones, con programas como: “The vet life“, “Vet School” o “Dr. Jeff Rocky Mountain Vet“. En Estados Unidos incluso cuentan con una cadena de televisión específicamente dedicada a los animales, “Animal Planet“. Muy interesante es además, en un contexto actual en el que el contenido audiovisual que se consume a saltado de la televisión a la red, la existencia de programas en Youtube, como el del vlogger Cody Creelman o “Vet Ranch“, por mencionar algunos.

A parte, destacan otros programas no relacionados directamente con la veterinaria, pero que sí tratan temas conectados; sirviendo de ejemplo “El encantador de perros”, que si bien en este caso ha recibido duras críticas que han puesto en duda sus métodos, al mismo tiempo ha despertado el interés de los dueños de perros por mejorar la educación de sus mascotas, y esto siempre es algo positivo. Del mismo modo programas en Youtube como “Axe Family“, “The farming life” o “Our Wyoming life” muestran el día a día detallado de familias dedicadas a la cría de ganado.

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“Pelopicopata” ya tuvo un gran éxito en su momento, y no es de extrañar que así le haya sucedido también a “Veterinario al rescate”, destinado a convertirse en el programa que inspire a gran parte de los veterinarios del futuro, la futura generación que hoy crecen viendo este programa, y aquí radica en esencia la importancia de este tipo de programas. Sin infravalorar el objetivo de entretenimiento, ni el conocimiento práctico que pueda aportar, a pesar del posible contenido ficticio o guionizado que pueda idealizar la profesión, lo cual se puede entender como un efecto colateral fácilmente asumible, es gracias a estos programas que la profesión veterinaria puede darse a conocer de forma más extensa, utilizando uno de los medios de entretenimiento que más han penetrado nuestros hábitos de vida: la televisión, al mismo tiempo que puede enamorar a un porcentaje de esos espectadores, que hallarán en lo que ven en la tele la ilusión de su futuro.

Los programas que siguen el trabajo diario de médicos o policías han servido para que la población admire y respete aún más la difícil labor y la enorme responsabilidad con la que cargan las personas que ocupan estos puestos y, en nuestro caso, filmar las actividades de los veterinarios y exponerlas en televisión debe servir el mismo propósito: mostrar la importancia de la profesión veterinaria y generar conciencia del importante papel que tenemos en la sociedad, para lo cual sería muy interesante que estos shows extendieran su rodaje no sólo a los veterinarios de clínica, sino también al resto de trabajos que desempeñan los veterinarios: el control higiénico-sanitario de los establecimientos, el papel en la industria alimentaria, el control de los productos de importación y exportación, la investigación o incluso el trabajo de diagnóstico laboratorial. Programas como “Veterinario al rescate” demuestran que filmar esto puede no sólo ser rentable, sino también educativo e inspirador.

Algunos vídeos de los programas comentados:

 

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